La paradoja del Taekwondo: un arte marcial oriental y milenaria  semi injertada en extrañas culturas 

Por Mauricio Pereira G.

Cuando estudiamos la historia del Taekwondo en occidente nos encontramos con un contexto que realmente no puede revelarnos todas sus dimensiones en razón a que nuestra mentalidad evolucionó en un escenario social y cultural radicalmente distinto a lo que se desarrolló por miles de años en la Península de Corea. Allá, la ancestralidad es increíblemente antigua y tiene relación con culturas como la china y la japonesa, que son igualmente venerables y milenarias. 

Templo del Lago en Corea del Sur

Así las cosas, los taekwondogas americanos y occidentales, en general, le pasamos por encima a muchas cosas que debieron ser transmitidas por los primeros Maestros coreanos que pisaron suelo americano. Una de ellas, es la rica historia de la nación coreana y la conformación de su sociedad desde tiempos remotos. No sabríamos explicar las razones por las cuales no lograron dejarnos tales conocimientos y enseñanzas, sin embargo, nos luce necesario que a pesar de que sea posible que estos maestros no pudieran mostrar el verdadero pensamiento coreano, es obligación de los cultores de este tiempo desarrollar una investigación personal, al igual que es un deber de las escuelas desarrollar un trabajo intenso sobre estos aspectos para crear una genuina conciencia sobre estos temas tan importantes.

Si no, seremos bastante ignorantes sobre los verdaderos objetivos de la trascendentalidad con que han vivido y viven algunos de los mejores auténticos Maestros del Taekwondo cuyos pensamiento profundamente espiritual se ha diluido con el paso de los décadas desde la fundación del arte.

Es verdad que hemos logrado un pequeño trozo de Corea en el Dojang, en el lugar de entrenamiento de la escuela: la costumbre nos obliga a considerar como terreno sagrado ese espacio en el que los practicantes del Taekwondo se forman y logran su avance en el arte, pero debemos ir más allá que la retahíla repetitiva y eterna de los practicantes que no evolucionan con estos estudios para penetrar en las raíces de la cultura que albergó al Taekwondo. Es necesario hacerlo, es indispensable saber de todo aquello que vieron los Maestros coreanos y tratar de comprender por qué el Do Jang es un sitio sagrado, un sitio en el que tiene escena un combate ritual.

El Do Jang como sitio sagrado y ritual

Para nosotros en Han Moo Kwan el Do Jang es un sitio muy especial. Pensemos en unión con nuestros maestros orientales y veamos que allí el practicante trasciende como individuo mucho más allá de su avance exterior físico en el arte.  En el Do Jang se pueden y se hacen sacrificios para dominar la mente, las emociones y el cuerpo,y siempre queda la pregunta, para qué. 

Se trabaja para dominar la voluntad, adquirir disciplina, ampliar la capacidad de resistir la adversidad, de superar miedos inmemoriales heredados por numerosas generaciones y en el combate, hacerse caballeros y damas de honor.

En el Dojang podemos entender lo frágil y a la vez, lo poderoso que puede ser el cuerpo humano y descubrir la propia fuerza física, pero ello acompañado con el desarrollo del carácter. el que poco a poco se hace más sólido, pero a la vez que firme y flexible.

El Do Jang es un lugar que imanta el pensamiento con el cultivo del honor, del respeto por el compañero y el rival de lucha, inspira grandes esfuerzos físicos, pero también, es un lugar evocativo que permite soñar con un progreso en el arte marcial como un conjunto de conocimientos muy especiales que convierten al practicante en un ser humano excepcional.

La cultura coreana como tesoro de la humanidad 

Han Moo Kwan en Colombia quiere avanzar en la investigación de la cultura coreana sin el divorcio que ha extraído al Taekwondo de su verdadero contexto social y de los profundos valores sociales y culturales que sustentan a Corea del Sur. Esto quiere decir, que el practicante debe permearse de temas que normalmente no tocan los maestros de taekwondo en occidente y así construiremos siempre la diferencia porque estamos en el arte para ir mucho más allá que las formas de lucha.

En paralelo a lo anterior, hay que reconocer que nuestra cultura hispanoamericana sufre de las enormes influencias del consumismo, de la expansión de los paradigmas culturales de los países del norte de occidente y de las taras coloniales producidas por estas culturas y lo mencionamos sin querer introducirnos en una crítica política o socio - económica sobre ello. Somos de alguna manera, personas imposibilitadas para comprender muchas sutilezas que marcan poderosamente la cultura coreana como la ancestral costumbre de la meditación, su forma de ver su patria, el ritual del té, su cocina, su forma de asumir sus compromisos, su manera de ser hijos, padres, hermanos, trabajadores, etc. 

Para nosotros es muy complejo siquiera imaginarnos muchas de estas circunstancias culturales de los coreanos, muy a pesar de que Corea del Sur. Este país es ahora una de las mayores potencias económicas del mundo al estilo capitalista occidental, con una pujanza y organización surgida prácticamente de la nada, pues estuvo arruinada y destruida por la guerra durante años y que ha sido calificada por la generalidad de los economistas de distintas vertientes como un asombroso milagro económico. Pero a pesar de todo ello, al igual que Japón o China, estas naciones son claramente líderes en su trabajo por expandirse económicamente sin que se pierda el espíritu que las anima.

Pero sabemos que los países son construidos por personas: los coreanos luego de tanto sufrimiento echaron mano de su tradicional disciplina y en unas pocas décadas lograron reconstruir sus ciudades, su economía agropecuaria, crearon una nueva industria y empezaron a exportar bienes de consumo en cantidades impresionantes. En ese nuevo proceso de modernización luego de una larga invasión japonesa (1910 - 1945) y de una cruentísima guerra civil que la partió en la Corea comunista y la Corea del Sur capitalista, es que el Taekwondo logra una forma general como arte marcial y deporte nacional que también fue exportado y que hoy es el arte marcial más organizada y practicada en el mundo.

Para comprender el milagro social y económico de Corea del Sur habría que retomar la memoria histórica y tratar de comprender la Corea antigua y de la ancestral China pre comunista, aquella a la que los coreanos visitaron por siglos por muchas razones (comercio, cultura, por inmigración, etc.) y de la cual trajeron elementos muy importantes que asumieron como propios en su desarrollo cultural. De hecho, las dos últimas generaciones de coreanos ya no utilizan el alfabeto mandarín, pero hacia atrás, China y Japón fueron siempre una enorme influencia en su vida cultural, social, económica e incluso política.

Los grandes vectores espirituales de Corea

Así las cosas, es una historia que está relativamente documentada en los últimos 2500 años (y de allí hacia atrás es terreno de la arqueología moderna) y que en la cual nos podemos imaginar a una sociedad permeada por los grandes pensadores de esa región del mundo: Lao Tsé, Confucio y Buda.

El taoísmo, el budismo y el confusionismo son formas de pensamiento de tiempos precristianos (calificados los dos primeros por muchos como religiosos o que por lo menos dieron origen a diversas formas religiosas) cuyas bases son sustancial y rotundamente diferentes al drama del Gólgota y a la vida de Cristo. 

Para un cristiano corriente es casi imposible entender la forma de pensar y de vivir de un taoísta o de un budista... El cristiano tiene fijos en su mente los dogmas en sus creencias, en las epifanías cristianas. El taoísta y el budista son filósofos de la contemplación, de la concentración en el mundo interior, en la meditación, en la búsqueda de la liberación más conocida como la iluminación.

Y es ese precisamente el punto de partida para comprender que un coreano es una persona radicalmente diferente a cualquier occidental. Por supuesto, en Corea del Sur hay cristianos de diferente confesión religiosa como minorías actualmente, pero también vemos que hay un creciente porcentaje de gente que no es fiel seguidora de su ancestralidad y que no es taoísta, budista, ni confusionista, ni seguidora de la sincrética forma de pensar de muchos coreanos., sin embargo, el coreano es por naturaleza una persona muy respetuosa de los valores sociales y cívicos de su medio.

La ancestralidad coreana

Quienes practican artes marciales coreanas en el extremo oriente reciben el influjo de la cultura monástica ancestral de este bello país; el culto al honor, al respeto al anciano, al maestro, al sabio, al niño...

Hubo monasterios taoístas y budistas en Corea en los cuales se practicaron artes marciales, formas que vinieron de China y algunas de Japón que evolucionaron hacia el Taekyon y el Subak, pero éstas últimas no fueron las únicas, según lo muestran los estudiosos de estas artes en la vieja Corea. Los coreanos dicen que las formas de artes marciales son propias, con identidad nacional, pero sabemos que puede ser así luego de que monjes y personas que vivieron en China y Japón trajeran diversas formas de artes marciales de estos países. En la noche de los siglos se pierden las certezas de qué fue original de Corea y de qué fue traído de China o de Japón... Sin embargo, el pueblo coreano es orgulloso de sus tradiciones marciales ancestrales y por generaciones desarrolló diferentes sistemas de defensa personal y combate que fue la esencia del entrenamiento de los antiguos ejércitos feudales.

Los soldados de los antiguos reinos coreanos vivían en cuarteles que eran prácticamente monasterios en los cuales el trabajo cotidiano estaba delineado en el pensamiento de los guerreros de la antigüedad, que seguían con todo cuidado la sabiduría de los ancianos. El honor, la lealtad, la honestidad, el respeto a la palabra, el respeto absoluto a la jerarquía, la honradez, la ofrenda de la vida incluso por las causas defendidas, eran entre otras muchas virtudes la base de la instrucción militar, pero también era parte del código de vida en los monasterios.

Esta forma de vivir era también cotidiana en la cultura popular y en ella el niño y el anciano eran muy respetados. En ese oriente ancestral el anciano no moría abandonado, al igual que a los niños se les prodigaban los mayores cuidados posibles. En una familia funcional el anciano era el patriarca y su palabra respetada y valorada. Aún lo es.

También, en el centro de la cultura coreana estaba y está la honra de la palabra como un elemento verdaderamente sagrado de la gente en todos los niveles de la sociedad coreana: quien traicionaba o traiciona la palabra era y es objeto de toda clase de castigos sociales. Esto era muy importante en su forma de vida en la antigüedad y lo es aún en el presente. Alrededor de esta invaluable virtud la sociedad coreana ha viajado por muchos siglos, por miles de años hasta nuestros días resurgiendo de sus crisis históricas con sus valores y filosofías.

Y al comprender que un país como Corea del Sur ha tenido que vivir toda clase de experiencias, entre ellas la guerra, la invasión extranjera y crisis sociales extremas, se puede entender que es una nación con una historia y largos períodos de evolución social, cultural y política, lo que es incomprensible para nosotros los hispanos porque difícilmente podremos impregnarnos de todo ello. 

No nos referiremos a Corea del Norte sino para decir que lamentablemente lleva ya más de 60 años en una terrible dictadura de hierro soportada inicialmente por Stalin y Mao y que casi produce una hecatombe nuclear. Corea del Norte sigue esclavizada y es un país desheredado en el cual su auténtica cultura mudó hacia un comunismo chino de línea dura que no permite nada diferente a las ocurrencias del dictador y su camarilla de gendarmes. Siempre aspiramos a que la humanidad norcoreana ojalá pueda reencontrar su camino  a la libertad y a su verdadera auto determinación y, mejor aún, que se reunificara en un solo sentir nacional con Corea del Sur. 

En fin, de todas formas, con la gran ignorancia de desconocer muchas cosas de Corea (e incluso de la misma China) implantamos el Taekwondo en Colombia y en otros países...

El Taekwondo en occidente

El Taekwondo es apenas una pequeña muestra de la cultura coreana que abre la puerta de una inmensa nación en términos de riqueza cultural. El Taekwondo es un arte marcial de la que no sabemos exactamente por qué y para qué se formó más allá de decir que sus raíces son base de las formas de lucha de los guerreros de los reinos de la antigüedad... Solamente sabemos que ahora es un deporte olímpico dentro del cual se aprenden sus formas marciales y de defensa personal, pero del cual no comprendemos el alma profunda de su origen y evolución.

Por ello, para llegar a ese fondo, debemos entender el taoísmo como una gran fuente de la sabiduría del universo coreano, al igual que comprender el cultivo del pensamiento budista y en tratar de entrar en el pensamiento confusionista. Entender y estudiar la historia y sus diferentes escenarios.

Para nosotros como occidentales es increíble que aún se pueda encontrar algunos monasterios con sus templos taoístas y budistas que son orgullosamente mostrados a los turistas como parte de su esencia, pero que conectan al Taekwondo y a la cultura coreana con otras grandes civilizaciones como lo son las que se formaron durante milenios en la China, Japón y la India. y con lo más hermoso de su propia historia.

Muchos de nosotros no podríamos comprender y mucho menos pasar una temporada haciendo lo que hace un monje en uno de esos hermosos monasterios: su forma de vida es totalmente ajena a la nuestra, signada por la búsqueda a ultranza de dinero y posición social...

Si esto no se tiene en cuenta, jamás será posible entender al Taekwondo en su filosofía más profunda, en sus más recónditos secretos, asuntos que parecen no atraer a muchos cultores de esta noble y milenaria arte marcial porque quienes lo practicamos debemos ser en la práctica monjes estudiosos de un enorme filosofía que a la larga es la filosofía del regreso a la sencillez. Tal vez deberíamos aprender formas de meditación coreanas y otra serie de actividades y actitudes para poder encarnar ese noble y antiquísimo espíritu coreano.

El Taekwondo será para muchos una forma con la cual ganar algún dinero, con la cual se obtiene un pequeño estatus social, con la que se accede a una forma de lucha olímpica internacional, etc., pero dentro de lo cual hay mucho más que ver y entender. Ojalá que a futuro nos demos cuenta de que el Taekwondo es una conexión con el mundo de lo sacro de los coreanos que nos conecta con los Maestros del pasado del gran lejano oriente. Algo de verdad impresionante.